Bollywood, la Meca del cine indio

Fenómeno

India es el país que más películas produce en el mundo. Con 1.100 estrenos al año, tiene una peculiar industria cinematográfica que hasta ahora, salvo algunas excepciones, no ha visto un beso en sus pantallas

Cada pueblo en India tiene al menos una sala de cine, lo que hace un resultado de aproximadamente 12.000 salas entre permanentes y ambulantes. Las entradas cuestan alrededor de 12 rupias ( 0,30 centavos de dólar) y esa es una de las razones por las que el cine es uno de los pasatiempos favoritos de los pobladores de India, sobre todo de Bombay (hoy Mombay), una de las ciudades más habitadas del mundo, donde los espectadores tienen bien claro qué esperan y qué no de una película, eso sí, mientras haya baile, canto, drama y romance, es seguro que tendrá un éxito que será compartido con gritos, llantos y aplausos desde las butacas.

Hace poco, un grupo de conservadores hindúes destruyó los sets de un estudio donde se filmaba una película que trataba sobre el romance entre una mujer de casta superior con un hombre de casta inferior. Eso es inadmisible, ni aun en la fantasía del celuloide y es que el cine indio tiene algunas reglas que por lo menos en Bollywood no quieren romper. “El entretenimiento en India, no es simplemente algo que te hace reír, sino que te atrapa emocionalmente”, explicaba en una entrevista una de las más importantes realizadoras indias, Mira Nair.

En cada película hecha en Bollywood, que dura aproximadamente tres horas, se incluyen cantos y danzas típicas del país, mezcladas con curiosas coreografías del pop occidental. En esas escenas hay siempre un doblaje, debido a que luego se traducen los diálogos a más de las 16 lenguas distintas que se hablan en ese país. La música, otro ingrediente importante, es producida por reconocidos artistas, tanto asiáticos como occidentales, y se acostumbra lanzar el tema de la película un tiempo antes de su estreno para promocionar el filme.

La popularidad de algunos actores es tal, que muchos han sido llamados por los partidos políticos para que les apoyen en las campañas electorales o directamente se dediquen a la política. Es el caso de los primeros ministros ex-actores en los estados de Tamil Nadu, Andhra Pradesh y Orissa.

El gran esplendor

La noticia de que las principales estrellas del momento, la bella Aishwarya Rai y el galán Abhishek Bachchan, van a casarse, ha sacudido de emoción al mundo del espectáculo indio. Bollywood prepara la boda del siglo, y para ello no se escatimarán gastos. Ahorrar es imposible en la meca del cine que más produce en el mundo, 1.100 películas al año, y donde estudios como el Film City, un parque de producción de 250 hectáreas ubicado en pleno centro de Mombay, puede acoger hasta 34 filmaciones a la vez.

Según la realizadora hindú Nasreen Munni, las películas siguen un cliché más o menos predeterminado: la historia del chico que busca y encuentra a la chica, vence a los malos y consigue que el orden social no se altere, junto a un aderezo de grandes escenarios y coreografías es el argumento típico de la mayoría de las producciones hindúes de éxito, que se repite con más o menos detalles desde el primer estreno del cine indio, en 1913. Grandes locaciones, lujosos vestuarios y producciones fantásticas lo marcan. El cine indio es una importante industria interna y de exportación a todos los países del Asia meridional (Bangladesh, Nepal, Sri Lanka, Pakistán) y a aquellos donde pueda estar establecida una colonia india significativa : países del Golfo, Sudáfrica, Kenia, Tanzania, Gran Bretaña, Estados Unidos, Singapur. También es un tipo de cine con aceptación entre el público de las repúblicas centroasiáticas (ex URSS), la misma Rusia y Japón.

No todo es glamour

Pero no todo el cine que se produce en India pertenece a Bollywood, es más, muchos directores y actores rechazan el término por considerarlo denigrante. Para ellos es como caricaturizar sus producciones asemejándolas forzadamente a las de Hollywood. Además, dada la diversidad étnica, no existe un solo cine, sino muchos, bautizados de acuerdo al lugar de donde proceden, así está el cine telegu, el bengalí, el tamil, el malayalam o, el kannada.

En India hay otra mirada del cine, más profunda y comprometida que aborda temas como el terrorismo, la intolerancia religiosa o la discriminación. Un ejemplo es la película “Water” (agua), de la directora indo-canadiense Deepa Mehta, que competirá en los Oscar de Hollywood como mejor filme extranjero por Canadá, y que completa una trilogía que inició “Earth” (Tierra), la historia de la separación de Pakistán e India en 1947 a través de los ojos de una niña, y continuó “Fire” (Fuego), el romance de dos amantes lesbianas.

A pesar de que India es uno de los países más pobres del mundo, y muchos de sus habitantes viven con menos de un dólar por día, la industria cinematográfica recauda más de 3.000 millones de entradas al año y realiza más de 30 ceremonias que se asemejan a las premiaciones de los Oscar. Bollywood es, sin duda, una pieza fundamental de la cultura popular de India y un gusto que vale la pena darse, aunque haya que buscar bastante.

Mónica Oblitas. Los tiempos.

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