China en el contexto económico mundial

Mientras que China continua buscando el modo de penetrar en la economía estadounidense, ¿cuál es el papel del resto de los estados? Empezamos por el otro gran acreedor de los USA, Japón. Y es que los japoneses experimentaron en la década de los ochenta un crecimiento espectacular similar al que está experimentando en la actualidad China, y también en aquella época, y hasta mediados de los años noventa, trataron de adquirir, primero, la mayor cantidad de bonos de deuda soberana de Estados Unidos, y posteriormente algunas de las más emblemáticas empresas del país norteamericano.

Actualmente, con el país aún dentro de una crisis financiera profunda que se extiende por más de una década, Japón está siendo muy presionado por su titánico vecino, interesado en la adquisición de divisas japonesas, en deuda soberana y en empresas niponas. El gobierno de Tokio ha tenido que frenar el avance de China por su economía y dejar de vender deuda a China, al menos, hasta que no hayan analizado las causas de ese interés de los chinos en hacerse con todos los bonos de deuda que puedan. Y es que el creciente endeudamiento de los países “rivales” bien podría estar allanando el camino a China hasta el trono que ahora ostenta Estados Unidos en materia de economía global.

Reino Unido y la eurozona también han probado en estos últimos años el hambre de China por adquirir deuda soberana de países del primer mundo. A pesar de que la actual crisis y la caída del euro ha mermado los intereses de los chinos por las economías europeas, no son pocos los bonos de deuda de distintas naciones de la UE que están en manos de China, ni tampoco ha disminuido, sino todo lo contrario, la penetración de la industria asiática en el Viejo Continente. El contexto de crisis también ha favorecido a China en Europa, pues no pocas empresas se han vuelto vulnerables a los ofensivas financieras del gigante asiático.

Rusia, como estado con una larga tradición de relaciones complejas con China, y como pujante y emergente fuerza económica ha entablado con el gobierno de Pekín una relación de intereses fuerte y fiable. Ambos estados son prometedoras potencias emergentes, y están dentro del grupo emergente BRIC. También en los dos casos Estados Unidos es al mismo tiempo un aliado al que acercarse poco a poco y un enemigo a batir. Ambos estados persiguen disminuir el poder del dólar sobre la economía mundial, y ya han tomado alguna medida conjunta que ha supuesto un duro golpe a la hegemonía de la moneda de Washintong en el mundo. La más sonada de estas medidas es la de llevar a cabo su comercio externo bilateral en otro tipo de divisas, sacando el dólar de uno de los más importantes flujos de comercio exterior del planeta.

Otro de los países del BRIC, y nuevamente otro gigante asiático, India, posee pocos intereses en la economía norteamericana, a pesar de ser una potencia de vital importancia para los EEUU por su situación, política, capacidad militar y sus posiciones diplomáticas. La relación entre China e India es poco destacable, aunque han alcanzado ocasionales acuerdos económicos en momentos puntuales. A pesar del evidente crecimiento de la industria hindú, el subcontinente está lejos de alcanzar las cotas de relevancia global en el mundo económico que tiene China.

En conclusión, mientras el mundo occidental (y Japón) retroceden en materia económica presos de la crisis, China avanza con paso cada vez más firme aprovechando las debilidades de estas naciones para aumentar su emporio y obtener armas con las que, llegado el caso, perjudicar a las economías de otros estados. Ya hay voces que señalan a China como culpable de algunos de los desajustes económicos que han provocado la última crisis del capitalismo norteamericano y, por ende, mundial.

La crisis del dólar

Como ya hemos dicho varias veces, la más importante garantía de la economía de los Estados Unidos es el uso internacional del dólar como divisa de referencia. A pesar de que está habiendo diversos mercados en los que se está dejando de lado el dólar y que el uso de otras divisas se extiende, para EEUU sigue siendo una prioridad que su moneda continúe siendo hegemónica. La reciente invasión de Irak por parte del gobierno Bush estuvo en parte motivada, según señalan los expertos, porque el régimen de Saddam Hussein comenzó a comerciar el petróleo en euros. Solo dos gigantes como China o Rusia pueden permitirse abandonar, de momento, la moneda norteamericana.

A pesar de que el yen ha perdido influencia a lo largo del siglo XXI como divisa internacional, el Euro y la Libra esterlina han cobrado relevancia arrebatando peso al dólar. Sin embargo, los países emisores de moneda europea dependen para su estabilidad de Wall Street y del valor del dólar, de modo que realmente es la moneda de países asiáticos los que presentan una posible amenaza actual para el dominio del dólar.

Esta pérdida de importancia, junto a la decadencia del sistema económico estadounidense ya ha dado lugar a que varias voces se alcen pidiendo que se aumente la cantidad de divisas que se aceptan como moneda de reserva, o incluso las que hablan de crear una moneda mundial que no esté sujeta a la situación económica de un estado en concreto.

Y sin embargo, especialmente China, reposa sobre un inmenso fondo en divisas estadounidenses. De forma previsora, los chinos están empleando estos dólares en la compra de acciones en empresas, en deuda extranjera y en recursos, para evitar que una previsible caída del valor del dólar pueda perjudicar su economía en exceso.

Y es que si en un futuro alguna economía ataca la solidez del dólar y este desploma su valor debido al ingente endeudamiento de su país emisor, no pocas economías mundiales caerán también en picado al tener sus fondos en moneda estadounidense. Es por esto por lo que, de momento, y a pesar de las devaluaciones, parece que no es inminente un ataque chino contra el dólar, a pesar de que tiene ya en sus manos la capacidad de desmantelar el sistema monetario mundial.

Mientras tanto, los chinos mantienen su moneda a un valor realmente bajo para mantener en buen estado su comercio exterior y seguir siendo la balanza de pagos con el mayor superávit del globo. Si bien la teoría del BRIC plantea que los países integrantes del grupo dominarán la vida internacional en torno a 2050, parece que China pretende adelantarse varias décadas a esta previsión en lo que a economía respecta.

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