La caida del Imperio Norteamericano

¿Cual Imperio? Los imperios son fuertes, sabios, influyentes, mágicos, ejemplares. En el pasado, los caudillos de pequeños países buscaban anexarse, aliarse a los imperios para obtener protección de rasas bárbaras y desarrollo para sus pueblos.

¿Cual imperio, Estados Unidos, si desde hace casi un siglo comenzó su decadencia y hoy no quieren pagar lo que consumen sino robarlo, dejando rastros de sangre a su paso? ¡ El Imperio norteamericano ya cayó, sólo le queda la fuerza bruta, y eso no es fuerza, es músculo nada más!

Si los Estado Unidenses hubieran seguido el camino que llevaban a principios del siglo pasado, antes de la doctrina Monroe, cuando eran la esperanza de la humanidad, cuando representaban la libertad, el avance y el desarrollo humano, cuando el mundo entero les admiraba y seguía como se siguen los sueños, probablemente ninguna revolución de las actuales tendría justificación. Quizás habrían generado tanta riqueza y desarrollo humano que toda la humanidad habría seguido irremisiblemente su modelo y se habría plegado con sabia obediencia a sus designios, en medio del respeto a las soberanías, a las libertades y a la vida. Pero desviaron el camino, y con ello el imperio comenzó a caer; con ello se empobrecieron y, sin buscarlo, masificaron el carácter revolucionario de la civilización humana actual, carácter que hoy, cual brisa fresca se riega hermoso y contundente por todo el planeta soplando desde Latinoamérica y con inusitada fuerza desde Venezuela.

Al desviarse, los Estado Unidenses se empobrecieron, llevando al imperio al abismo y enriqueciendo a los revolucionarios del mundo, quienes antes éramos pocos y hoy somos muchos; tantos, que algunos revolucionarios antiguos se quejan porque no pueden manejarlo todo ni festejar solos lo que consideran – casi legítimamente – su victoria. (Aprovecho este párrafo para decir a algunos de los antiguos que su victoria no es el logro de la vieja causa, sino las nuevas viejas causas condimentadas en un nuevo cóctel en el cual se mezclan iguales cantidades de opresión, pobreza, supervivencia y lucidez de la raza humana. Además, El Hombre nuevo, El Hombre Político1 no había nacido o crecido lo suficiente para liberar sus mentes antes que sus cuerpos)

¿ Por qué se desviaron los Estado Unidenses de su camino glorioso y con qué fin? Vaya usted a saber por qué, ni como ni cuando, pero hoy uno ve perplejo las cosas erradas que hacen: lanzar bombas atómicas, desarrollar nuevas armas ( y usarlas ), invadir territorios para robar, imponer sistemas económicos que causan hambre y sufrimiento a la mayoría de la humanidad con tan enfermiza saña que parecen unos locos desaforados en busca del dolor humano, de la sangre y la muerte ajena; arrogarse el derecho supremo a la vida ocupando militarmente las reservas de agua y energía del planeta, enfermar las mentes para doblegarlas creando sistemas de comunicación de masas que ocultan la verdad sustituyéndola por burdas mentiras y destruyendo toda iniciativa hacia el bien e induciéndonos a obrar en contra de nosotros mismos o a ser indiferentes ante tanta destrucción, tanta gringa destrucción.

Cómo ahora no tienen nuestra mansedumbre, como ahora la humanidad comienza a despertar y a hacerles reclamos, crean nuevos símbolos gramaticales, nuevas acepciones de la lengua, apropiándose del significado original de las palabras y creando nuevas interpretaciones de obligada suscripción global, tales como: democracia técnica, democracia dictatorial, democracia coherente, libertad condicionada, daño colateral, terrorismo étnico, guerra preventiva, guerras suaves o guerras sutiles, transgénicos alimenticios, dólares devaluados más valiosos, descontaminación sin Kyoto, verdad dudosa, paz forzada, soberanía controlada, preocupación coherente.

Pero el estado unidense se empobrece en todos los sentidos ( aun en el sentido material, tienen la mayor deuda per -cápita del mundo ) mientras el venezolano se enriquece impulsando estos nuevos vientos de cambio. El efecto ya se produjo y la humanidad marcha feliz hacia la solidaridad verdadera, hacia la soberanía y libre determinación, hacia la globalización del cooperativismo, hacia la armonía con el ecosistema y la integración, la unión con base en valores que trascienden lo económico. Estados Unidos será desarmado con la indiferencia con que hoy la humanidad entera les da la espalda. Paradojas, los estado unidenses buenos – que son la mayoría – comenzarán ahora a emigrar hacia el sur buscando el calor humano que siempre nos ha abrazado a quienes antes nos dejábamos oprimir fascinados con la audacia anglosajona, antes brillante y ahora teñida de barro. ¡Qué gringos tan pobres, pobres gringos que avalan sin protestar a sus endemoniados gobernantes!

Orlando Andrade 17-03-05 Aporrea.org

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