La clave del éxito

Una parte considerable de la economía estadounidense fluye gracias al sector militar. ¿Cómo se le puede sacar provecho a esto? Para poder crear nuevas armas, debe poder haber motivos para crearlas, y es por eso que haya una serie de conflictos constantes. Para EEUU es necesario que haya un por qué para invertir en tecnología militar. No hablamos solo de la producción de tecnologías, sino que cada año un 5% de la población activa estadounidense se dedica a un trabajo con relación al ámbito militar. Rodrigue Tremplay, profesor de economía de la Universidad de Montreal, describe en su libro “The New American Empire” cómo se logra a día de hoy la hegemonía militar, basándose en 5 pilares fundamentales que trataremos de resumir de una manera breve y sencilla.

-El sistema militar estadounidense. Desde 2.006, el gasto militar estadounidense es el equivalente a la mitad del gasto mundial militar. En aquel año, el presupuesto era de 450 mil millones de dólares americanos, y sin ir más lejos, los presupuestos del nuevo año van a ser los más elevados de toda la historia: 720 millones de dólares en gastos militares. Un 20% del presupuesto general de Estados Unidos está a disposición militar. El mismo presupuesto que el equivalente al PIB de algunos países de Europa, como Bélgica o Suecia. Con ese dinero pueden invertirse en infraestructuras para el bienestar ciudadano. Pero no generan beneficios, claro está.

Como bien se ha dicho, un 5% de la población activa estadounidense vive de un trabajo con relación a este campo. Además de estos trabajadores, nos encontramos con aproximadamente 25 millones de veteranos de guerra, que obtienen una pensión por su condición de veterano, viviendo de una subvención que sale del ala militar. Treinta millones de personas obtienen dinero de manera directa o indirecta gracias al sistema militar. Suponiendo que en cada hogar haya dos personas mayores de edad y el dinero que entre provenga de aquí, son 60 millones de votantes que no estarán a favor de medidas que puedan perjudicar a la economía militar.

-Los contratistas de la defensa privada. Hay una serie de empresas que se dedican a vender al gobierno equipamiento, vehículos de tierra, aviones de combate, barcos, etc. En su condición de empresa, velan por obtener un beneficio. Crean el producto, el gobierno lo compra y éste se encarga de decidir qué hacer con él: venderlo a otros países o usarlo para su propio consumo. Estas empresas, que en un principio son privadas, al final quedan subcontratadas por el gobierno estadounidense para elaboración de lo que se demande. Es decir, no solo generan altos beneficios las empresas, sino que se obtiene para el estado un beneficio de armas que parte de empresas privadas.

Algunas de estas empresas son, por ejemplo, Lockheed Martin (nuevas tecnologías y aeronáutica), Raytheon Company (sistemas de defensa, tecnología espacial), Boeing (aviación), General Dynamics (naves, aeronaves, vehículos), obtienen cerca del 100% de sus ingresos gracias al presupuesto estadounidense. Encuentran sus momentos de apogeo en cuanto estalla un conflicto y la demanda de sus servicios se ve disparada. Estas empresas dan, aproximadamente, trabajo a ochenta mil personas, con unos márgenes de beneficios amplísimos. General Dynamics en 2.010 obtuvo unos beneficios de 650 millones de dólares. Su único comprador fue el gobierno de EEUU.

-El sistema político. Con el simple dato de que las dos terceras partes de las armas vendidas a nivel mundial salen de Norteamérica, ya se puede intuir que al gobierno le interesa poder poner en el mercado aquello que produce. La producción de vehículos de guerra (tanques, aviones, barcos) es un foco de ingresos altamente rentable que no van a dejar de aprovechar. ¿En qué momentos se ha explotado al máximo? Durante la legislatura de Bush-Cheney, cuando se invirtió más en el área militar de cara a la venta exterior. Casualmente, ambos presidentes en sus mandatos, estuvieron involucrados en conflictos internacionales. ¿Qué consiguen con esto? Sencillo: dinero. EEUU se involucró en la guerra del Golfo de una manera no fortuita. Teniendo en cuenta que ambos individuos estuvieron metidos en el negocio del petróleo, y que la empresa de Servicios Petrolíferos Halliburton tuvo como presidente a Cheney en su día, hace que se vean los motivos por los que hubo ese interés por parte de Norteamérica de dar la cara por Kuwait.

-Los “think tanks”. Cuando nos referimos a este concepto, estamos hablando de organizaciones o individuos que asesoran en temas políticos, económicos o militares. Podría considerárseles una especie de gurúes que ayudan a la hora de invertir o de tomar decisiones, velando por su propio bienestar y beneficio. Para que el negocio de la guerra sea productivo, tiene que haber quienes estén a favor de ella y que argumenten por qué, sus pros y sus nimios contras. A menudo, estas organizaciones están subvencionadas por empresas exentas de impuestos, fundaciones como la ya extinta John M Olin, o algunas que siguen en activo como Coors o Scaife. La labor de estas instituciones, es la de orientar la política exterior estadounidense, ejercer presión a la hora de decidir sobre qué rumbo tomar.

Los think tanks tienen dos funciones con unos propósitos concretos. Por un lado, está el colocar funcionarios del gobierno que elaboren informes de carácter muy conservador con tal de alcanzar las metas propuestas. Por otro lado, sirven para generar puestos de trabajo en departamentos gubernamentales, gente formada que ejercen labores burocráticas, funcionarios alejados del poder.

-La propaganda de los medios de comunicación. Es inevitable y necesario mencionar un nombre en este apartado: Rupert Murdoch. El magnate y dueño del canal Fox News, es uno de los máximos responsables de publicitar y generar propaganda favorable a la guerra. Se crea un ambiente de terror en el que se hace creer que todo lo que el estado haga en cuanto a armas, será para defender al ciudadano medio estadounidense. ¿Cómo se puede ejercer tal presión? Emitiendo por televisión lo que al gobierno beneficia, y si no es la televisión, es por medio de periódicos como el New York Post o el Weekly Standard, ambos propiedad de Murdoch. Alguien que invierte en economía militar, necesita que otras personas vean que hace falta invertir en un bien necesario, un bien que genera beneficios para unos pocos.

Rodrigue Tremplay, finalmente, sentenciaba con esta conclusión:

En conclusión, esa conjunción de cinco maquinarias para la guerra, i.e., el inflado establishment militar, la gran industria armamentística estadounidense, la administración neocon favorable a las guerras, con el Congreso de rodillas ante los lobbys militaristas, la red de “think tanks” favorables a la guerra y los belicosos propagandistas de los medios constituyen el marco del complejo industrial militar, del cual el Presidente Dwight Eisenhower, en 1961, hace ya 45 años, ya temía sabiamente que pudiera ejercer una influencia corrosiva sobre la sociedad estadounidense.”

  1. Deja un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: