¿Quién tiene la deuda estadounidense?

Si decimos que en las últimas dos o tres décadas la deuda nacional es la que ha estado sustentando todo el sistema financiero estadounidense, al dólar y en general la economía mundial, cabe preguntarse quienes han jugado un papel clave en la compra de esta deuda nacional que, con el tiempo, se ha ido volviendo menos fiable y a venderse a un plazo mucho menor con un interés realmente prometedor en caso de que realmente Estados Unidos pudiera pagar dichas deudas a ese interés.

Hay que destacar que frente a la deuda japonesa, mayoritariamente en manos de los propios japoneses, la deuda de la nación más poderosa del mundo está, como ya hemos dicho, fuera de las manos del estado en más de un 50%. Si la deuda soberana alcanza el valor del Producto Interior Bruto del país, cosa que parece inminente e inevitable desde antes del estallido de la crisis económica, querría decir que más de la mitad del propio valor del país estaría en manos ajenas al gobierno de la Casa Blanca.

Los principales inversores externos en la deuda de Estados Unidos son los estados acreedores. A pesar de que más de cincuenta países poseen bonos del tesoro norteamericano, son unos pocos los que controlan la inmensa mayoría de estas letras de deuda estadounidense. Tradicionalmente a la cabeza como acreedor principal se encuentra Japón. ¿Por qué un estado con una deuda de más del doble de su producto interior bruto invierte en deuda de Estados Unidos?

La causa principal que explica este fenómeno es el interés que durante los años ochenta y noventa tuvieron los japoneses en adquirir parte de la riqueza de su principal aliado. También una serie de intereses diplomáticos, financieros y militares potenciaron el apetito de los japoneses tanto por la deuda americana como por la inversión en empresas estadounidenses. Actualmente Japón controla más de un 20% de toda la deuda estadounidense en manos extranjeras, lo que implica 821 billones (miles de millones) de dólares. Esta cantidad es aproximadamente un cuarto del Producto Interior Bruto de Japón y un 5,9% del estadounidense.

Otro de los inversores habituales en deuda norteamericana, y con también grandes intereses militares y de exportación es Reino Unido. Los británicos controlan casi el 10% del total de los valores americanos en manos de estados extranjeros. No obstante, Inglaterra también tiene sus propios problemas con la deuda soberana. Al comenzar la crisis esta no alcanzaba el 50% del Producto Interior Bruto (que asciende en total a 2.174.530 millones de dólares y lo sitúa como una de las siete economías mundiales) pero actualmente se calcula que esa deuda pública alcanzará el 77% en el año 2011.

Tanto Japón como Inglaterra comparten un privilegio: ambos producen moneda utilizada generalmente como divisas de reserva por los estados. A pesar de que ni la libra esterlina ni el yen son tan poderosos como el dólar (que se utiliza en un 68% de los casos como moneda de reserva) tanto la moneda japonesa como la británica son aceptadas en los mercados mundiales con frecuencia. Se trata de un privilegio que comparten con el euro y en mucho menor medida, con el franco suizo.

Detrás de este privilegio, que otorga una solidez adicional a estas monedas, lleva tiempo otro de los grandes inversores en deuda americana. Rusia controla un 3% de los bonos emitidos por el gobierno de Estados Unidos. Y es que para el estado más extenso del planeta el domino del dólar en el comercio internacional resulta muy incomodo, y puede que sea una de las causas de que posea menor cantidad de participaciones en la deuda estadounidense que otros países.

Algo más de lo que tiene la cabeza de la antigua Unión Soviética está en manos de Brasil. El país latinoamericano tiene en sus manos el 4% de la deuda externa de su vecino del Norte, una cifra parecida a la que manejan los distintos paraísos fiscales del mundo. Mayor cantidad tienen los exportadores de petróleo (entre los que destaca Arabia Saudita) que en bloque tienen en propiedad un 5,5 de los bonos en manos extranjeras.

Sin embargo, con una participación actual en la deuda de Estados Unidos mayor que la de Japón se encuentra China. El gigante asiático controla en torno al 20,8% de toda la deuda de EEUU en manos extranjeras, y además la región especial de Hong Kong, que contabiliza aparte, tiene en propiedad otro 3,3% aproximadamente. China controla, por tanto, casi el 7% del producto interior bruto de Estados Unidos (los porcentajes vienen calculados en base a las cifras actualizadas del PIB de estos países en la Wikipedia en inglés y lo expuesto en esta gráfica del Tesoro de los EEUU)

China como acreedor

¿Cómo es que China es el principal estado acreedor de Estados Unidos? ¿Por qué controla más deuda de Estados Unidos que los fondos privados, los bancos o las compañías de seguros? Todo se remonta a una década atrás, cuando China, tras perder a su principal aliado comunista en 1990, busca revitalizar su economía utilizando su ingente cantidad de mano de obra y sus recursos naturales. Con la industria china disparada en una productividad que pronto inundaría los mercados mundiales, el gobierno chino buscó algunas de las recetas que, unos años antes, habían estado aplicando sus vecinos japoneses para aumentar su influencia en la economía mundial.

China es, actualmente, el principal inversor en deuda soberana del globo, y obviamente Estados Unidos era el principal candidato del Partido Comunista Chino. Hay fuertes intereses de China por la deuda y la economía norteamericana, y no solamente por los réditos y beneficios que pueda generar la devolución de este préstamo. China actualmente tiene la mayor reserva de divisas del mundo y ocupa el segundo puesto en la lista de los mayores índices de PIB. La economía del gigante asiático, a pesar de haber abandonado el comunismo y haber abrazado de forma cada vez más clara los principios capitalistas, está fuertemente controlada por el gobierno, y por tanto presenta algunas peculiaridades que, junto a su peculiar situación política, revisten de una solidez su sistema financiero de la que muy pocos países pueden presumir en la actualidad.

Del mismo modo, mientras que la balanza de pagos de los Estados Unidos es la que mayor déficit mantiene de todo el globo, los chinos gozan de la economía con una mayor diferencia entre sus exportaciones y el precio de todo lo que obtiene del exterior. Es decir, nos encontramos ante una economía robusta y en una permanente expansión.

A la luz de los datos parece evidente que mientras la economía de los Estados Unidos está en un claro declive, es el sistema chino el que más poder está tomando en la actualidad. Esto se está materializando en la amplitud de campos de interés para China. Y es que desde hace un par de años el gobierno chino ha ido perdiendo interés en la deuda de los Estados Unidos (cediendo el puesto como principal inversor extranjero a Japón de forma ocasional) y tratando de hacerse con el control de empresas estadounidenses.

Una de las primeras marcas que trató de comprar el Partido Comunista Chino fue UNOCAL, empresa energética de los USA con importantes implicaciones en la reciente Guerra de Irak. Sin embargo, al final la venta de UNOCAL la dejo en manos de otra empresa de nacionalidad americana, Chevron, para alegría del Congreso de los Estados Unidos. Y es que algunos sectores políticos de los Estados Unidos están mostrándose realmente preocupados por el creciente apetito chino, y no son los únicos. También Japón ha tenido que tomar sus medidas frente a la creciente cantidad de deuda nacional que está adquiriendo China de su enemigo tradicional en Asia.

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Hegemonia y deuda externa

En 1944 tiene lugar la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas en el complejo de hoteles Bretón Woods. En un mundo asolado por el final de la Segunda Guerra Mundial, aún colonizado y con otros muchos estados realmente débiles aún frente a Estados Unidos, el presidente de los USA, Franklin Delano Roosevelt, no tuvo demasiados problemas para lograr que algunos de los objetivos de su país en materia económica fueran ratificados allí en nombre de la sociedad internacional.

De las delegaciones presentes, solo uno de los estados, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, no firmó el acuerdo. El resto aceptaron una serie de medidas que iban a encumbrar a los Estados Unidos (ya entonces un gran eje financiero) como la potencia económica mundial mediante el uso de su divisa, el dólar norteamericano, como moneda internacional. En aquel momento el dólar era ya una de las más importantes monedas almacenadas como reserva, aún por detrás de la libra esterlina. No obstante, con Inglaterra en crisis tras la constante guerra contra Hitler, Estados Unidos era lo suficientemente pujante como para acarrear sobre los hombros de su moneda el peso del comercio mundial.

Tras desbancar a su aliado británico y a la city londinense como eje de la economía global, Estados Unidos se ha beneficiado por más de medio siglo de su posición como estado emisor de la moneda mundial. Debido a esto, actualmente las divisas de reserva de todo el mundo son, en su mayoría, dólares estadounidenses. Su economía y el valor del dólar mantienen el sistema estable, y a corto plazo a ninguna nación le ha convenido desequilibrar la moneda de Washington, por la repercusión nefasta que tendría sobre su propia economía.

No obstante, la actual crisis ha venido a descubrir los pies de barro sobre los que se sustenta la divisa norteamericana, mientras que el tiempo ha permitido a otras potencias poner sus economías al día, preparadas para el momento en el cual el dólar, finalmente, se desplome junto a la estructura financiera de Wall Street. Ese momento cada vez está más cercano, y los candidatos son cada vez más ambiciosos.

Un sistema basado en la deuda

A partir de la II Guerra Mundial la deuda nacional de la recién nombrada potencia económica mundial comenzó a crecer a un ritmo cada vez más alarmante. Si bien tras el conflicto el ritmo no se volvió especialmente acusada, es a partir de la década de los ochenta, con la llegada al poder de los republicanos Reagan y Bush (padre) cuando el aumento de la deuda nacional de EEUU experimentará un crecimiento asombroso. Al filo de los noventa alcanzaba los tres trillones (3 millones de millones) de dólares, y al término del siglo XX casi se había duplicado dicha cifra. En la actualidad hablamos de más de trece millones de millones de dólares. Al empezar la década de los ochenta la deuda americana apenas llegaba al trillón de dólares.

¿Quiénes son los poseedores de la deuda nacional de los Estados Unidos? Un 40% de la deuda nacional, aproximadamente, pertenece a la Reserva Federal de los USA y a otras entidades gubernamentales. En cuestión de volumen los segundos mayores poseedores de la deuda estadounidense son otros estados, de los que pronto nos ocuparemos. El resto de la deuda (en torno al 37%) pertenece a diversas entidades y empresas de carácter privado. Puesto que la Reserva Federal no es enteramente pública tampoco, nos encontramos con que el gobierno de Estados Unidos realmente posee una parte bastante pequeña de su deuda nacional.

Según el Banco de Pagos Internacionales, un organismo internacional con sede en Suiza, los Estados Unidos tienen una deuda que equivale actualmente al 92% de su Producto Interior Bruto, y las previsiones son que alcanzará el 100% en el año 2011 (este y otros datos sobre deuda pública pública están extraídos de un informe del Banco de Pagos Internacionales) . No es el único estado con una perspectiva similar: la deuda japonesa ya representa más del 150% del PIB, y a finales del año 2010 la deuda duplica el Producto Interior Bruto del país asiático. Grecia e Italia se enfrentan a situaciones parecidas, pero a diferencia de la economía japonesa, su tejido empresarial no parece capaz de sustentar una economía competitiva con estos niveles de deuda. Las consecuencias en Grecia ya se han dejado ver.

¿Por qué Japón sostiene una economía endeudada a estos niveles? La economía japonesa experimentó en la década de los noventa una crisis muy similar a la que actualmente viven las potencias europeas. La causa fue la explosión de la burbuja inmobiliaria, así como una crisis financiera. Durante este periodo, la economía japonesa, considerada un milagro de la segunda mitad del siglo XX, quedo virtualmente detenida y sin apenas crecimiento apreciable. Los economistas conocen este etapa como “La década perdida”. La economía japonesa aún sigue inmersa en la recuperación.

La clave de la economía del País del Sol Naciente es su balanza comercial. Japón lleva años con un notable superávit en su balanza de pagos (este año ha vuelto a lograrlo), y mantiene mercados tanto en Asia como en el mundo Occidental como una de las grandes potencias en tecnología e inversión. Japón posee buena parte de algunas de las más emblemáticas empresas de Norteamérica y Europa, empresas que fueron adquiridas a comienzos de los años noventa.

En cuanto a Estados Unidos, ¿cabe la posibilidad de que pueda sobrevivir con esos niveles de endeudamiento creciente? Hay algunos puntos que separan el caso japonés del caso actual de EEUU. En primer lugar, la balanza comercial de Estados Unidos, a pesar de ser uno de los grandes exportadores del planeta, resulta deficitaria. De echo, presenta un enorme déficit.

El segundo punto importante es el valor de esa deuda y quién la posee. A pesar de que en porcentaje respecto al PIB nacional, Japón ostenta el doble de endeudamiento que los USA, Estados Unidos es actualmente la nación que más debe. El que durante las Guerras Mundiales fuera el gigante del préstamo y el mayor acreedor internacional es ahora el más grande deudor del globo. Y no se puede obviar algo así en el caso de la potencia económica del mundo, un puesto prominente que no pocos estados ambicionan.

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America – West Side Story

[Anita:]
Puerto Rico
My heart’s devotion
Let it sink back in the ocean
Always the hurricanes blowing
Always the population growing
And the money owing
And the sunlight streaming
And the natives steaming
I like the island Manhattan
Smoke on your pipe
And put that in!

[Girls:]
I like to be in America!
O.K. by me in America!
Ev’rything free in America.

[Bernando:]
For a small fee in America!

[Anita:]
Buying on credit is so nice.

[Bernando:]
One look at us, and they charge twice.

[Rosalia:]
I have my own washing machine.

[Indio:]
What will you have, though, to keep clean?

[Girls]
[Anita:] Skyscrapers bloom in America,
[Rosalia:] Cadillacs zoom in America,
[Consuelo:] Industry boom in America.

[Guys:]
Twelve in a room in America!

[Anita:]
Lots of new housing with more space.

[Bernando:]
Lots of doors slamming in our face.

[Más Letras en http://es.mp3lyrics.org/Pk]
[Anita:]
I’ll have a terrace apartment.

[Bernando:]
Better get rid of your accent.

[Anita:]
Life can be bright in America.

[Guys:]
If you can fight in America.

[Girls:]
Life is allright in America.

[Guys:]
If your all-white in America.

[Guys:]
la-la-la-la-la America… America
la-la-la-la-la America… America

[Girls:]
Here you are free and you have pride.

[Guys:]
Long as you stay on your own side.

[Girls:]
Free to be anything you choose.

[Guys:]
Free to wait tables and shine shoes!

[Bernando:]
Everywhere grime in America,
Organized crime in America,
Terrible time in America.

[Anita:]
You forget I’m in America.

[Bernando:]
I think I’ll go back to San Juan.

[Anita:]
I know a boat you can get on.
[girls] ; bye bye!
[bernardo] ; uh-huh

[Bernando:]
Everyone there will give big cheer!

[Anita:]
Everyone there will have moved here.

[All:]
Ole!

Las dos caras de una misma moneda que es el “sueño americano”, en West Side Story (1961)

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La sociedad del consumo

Coca-Cola, McDonald’s, Walmart, Microsoft, Chevrolet, Kentucky Fried Chicken, Nike, American Express…Son nombres propios que aunque se relacionen de distintos productos, tienen algo en común: todas son estadounidenses. Poca gente desconocerá todas las ahora mencionadas, y es que la cultura norteamericana se ha globalizado, y ahora todos podemos oir una referencia de éstas y saber de qué se trata. Nos hemos convertido en un reflejo de la sociedad americana, debido a la globalización, grosso modo, el crear un mercado y cultura únicos donde las necesidades consumistas sean las mismas. Es decir, somos un reflejo del consumismo.

Ahora, ¿De qué hablamos cuando nos referimos a este término? Algo tan simple como comprar lo que no necesitamos para aparentar lo que no somos. Un acto que se convirtió en una tradición exportada desde la tierra de las oportunidades. Una publicidad salvaje y agresiva que incita a comprar sin que el consumidor sepa por qué, es responsable de millones de dólares despilfarrados en artículos que rara vez van a satisfacer unas necesidades que vayan más allá de alimentar el orgullo in situ tras comprarla y poder presumir de ello en público. Gracias a que un producto estrella en cuestión de meses queda obsoleto, junto a la necesidad imperiosa de sentirnos en la última moda, nos vemos empujados a este fenómeno.

¿Exagerado? Lo ilustraré con algún ejemplo esclarecedor. Raro es el hogar en el que no haya un ordenador. Cada cierto tiempo la empresa de turno, llamémosla Microsoft por ejemplo, saca al mercado una nueva versión de su producto. El lapso de tiempo entre una versión y otra es más que discutible. ¿Cómo puede dejar de ser tan útil un procesador frente a otro con una diferencia de tiempo de meses? Sencillo, al parecer no se había desarrollado nada lo suficiente (o eso comentan). El mercado textil puede que sea el que ilumine más si cabe, y es por algo tan simple como que la ropa no está hecha para durar. El uso prolongado de las prendas, las desgasta y puede romperlas. No hablamos de ropa que se rompa por un atropello en plena calle, sino de ropa que por llevarla, por el simple roce con el cuerpo al movernos a lo largo del día, va debilitándose y finalmente acaba rompiendo. Si la ropa se vende como si de una calidad sobrenatural se tratara y a un precio de cara al consumidor elevado comparado con el gasto para realizarla, ¿Por qué un simple pantalón tiene sus días contados en apenas 6 meses?

Movimiento Antiglobalización

No todos ven con buenos ojos o simplemente se limitan a asumir que es lo que hay. Existe una oposición a este consumo exacerbado, un movimiento contra la globalización. Este proceso se alza contra la sociedad capitalista, buscando y ofreciendo alternativas. Pero, ¿Por qué si tan bonito parece que todo siga así? Porque tiene sus pequeños fallos, como es el servir realmente para enriquecer a los que ya son ricos, a una repartición injusta de los beneficios, a condiciones laborales y salariales discutibles…En definitiva, porque este sistema actual no es equitativo y no tiene un camino que haga que el progreso sea para todos.

Como cabe esperar, es un movimiento potencialmente creado por gente de una ideología izquierdista, donde caben desde el anarquismo hasta distintas ramas de comunismo. Ofrece alternativas que buscan ante todo el bienestar y el desarrollo de las personas, de hacer que los Estados vayan hacia adelante de la manera más justa posible. Pero carece de una organización formal, y no dejan de ser grupos a lo largo del mundo, que aunque ejerzan presión, necesitan algo más. Y quien sabe si en un tiempo se alcen para dar un puñetazo en la mesa y decir “se acabó”. Hasta entonces, solo queda seguir comprando lo último y novedoso.

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El sueño americano

Desde incluso antes de su configuración como un país, Estados Unidos ha sido la tierra prometida para muchos refugiados del Viejo Continente que huían de la guerra, la crisis económica, las hambrunas o la persecución política. El mito, alimentado por la propia propaganda de los Estados Unidos, de que la nación de las libertades ofrecía a todos las mismas oportunidades y les permitiría afrontar cualquier propósito sin restricciones por su raza, su credo o su ideología fue uno de los grandes imanes de inmigrantes durante los dos siglos pasados.

Así, se ha formado en Estados Unidos una tradiciones de inmigrantes que, realmente, se remonta a los colonos británicos que poblaron las praderas y las costas norteamericanas tras exterminar a los indígenas. Grandes comunidades de inmigrantes de distintas nacionalidades se han asentado sobre Estados Unidos. La comunidad irlandesa, la comunidad italiana, la asiática, la latina (proveniente de la frontera del Sur en busca de una vida en el primer mundo que les estaba negada a los ciudadanos de los estados de Hispanoamérica debido, en gran medida, a las propias acciones de EEUU sobre sus vecinos)…

La población negra, que depende más de los esclavos llevados forzosamente en tiempos pasados desde África que de verdaderos ciclos migratorios también tiene una representación alta en la población de los Estados Unidos, y también de su vecino del Norte, Canadá. No obstante, ¿cuál es la realidad de ese “sueño américano”? Ya hemos analizado la situación de la política norteamericana de cara a sus propios ciudadanos. Ahora que Estados Unidos es la primera potencia del mundo y la tercera nación más poblada del globo, ¿cómo es la situación para los inmigrantes?

Es importante avanzar que vamos a centrar esta mirada a partir del fin de la segregación racial, y especialmente, tras las luchas de comienzos de la segunda mitad del Siglo XX por los derechos civiles de las personas de color (una lucha encabezada por el movimiento negro pero que englobaba también a sectores de la población latina y que incluía, por lógica, a buena parte de los musulmanes que vivían en los Estados Unidos).

Mientras que tradicionalmente el gobierno USA ha permitido y acogido la inmigración de ultramar, recibiendo así oleadas de emigrantes de Europa, no ha sido tan acogedor para los ciudadanos de Latinoamérica, contra los que ha impuesto duras sanciones, peligrosos puestos fronterizos e incluso contra los que ha decretado riesgosas leyes anti-inmigración, como es el caso de los estados sureños de Arizona y Florida.

El miedo de la América anglosajona a los extranjeros que provienen de México, naciones del Caribe y Sudamérica no ha dejado de aumentar, alentada por los discursos populistas y de lenguaje directo de muchos políticos de derechas, especialmente en el Sur de los Estados Unidos. Solo hay una excepción a esta norma, y está el enorme apoyo que la Casa Blanca tiende a los disidentes cubanos que abandonan la isla por su antipatía hacia el gobierno socialista en la isla, pero se trata de una excepción motivada por los importantes intereses de Estados Unidos por desprestigiar a Fidel Castro y su régimen.

La acogida de los grandes talentos del mundo (siendo el caso más evidente Albert Einstein) catapultó durante la primera mitad del siglo XX a Estados Unidos a la cabeza en cuanto a ciencia, literatura e incluso música, pero no todos los autores han sido igualmente bien recibidos dentro de las fronteras del país. Muchos importantes intelectuales de izquierda de Europa y América Latina vieron denegado su visado para entrar en Estados Unidos por el miedo de las autoridades a que su influencia cambiase los aires políticos del principal enemigo del socialismo durante el siglo XX.

Más allá de los intelectuales, Estados Unidos ha acogido entre sus brazos a una buena cantidad de empresarios y grandes inversores de todas las nacionalidades. Árabes, europeos, e incluso asiáticos y australianos. El caso más destacado es el de Rupert Murdoch, quien ahora goza de la doble nacionalidad, y que sostiene un emporio de los medios de la comunicación.

No obstante, a Estados Unidos no le han faltado nunca emprendedores que han logrado hacerse con el éxito y obtenido sumas estratosféricas. Casos tan sonados como los de Bill Gates (Microsoft), Larry Page y Sergey Brin (Google), Stebe Jobs (Apple) o Mark Zuckerberg (Facebook) son recientes e ilustran como jóvenes con buenas ideas pueden triunfar en los Estados Unidos. No obstante, no se puede olvidar que todos estos emprendedores son universitarios que estudiaron en algunas de las más prestigiosas universidades de Estados Unidos. No son clase desfavorecida, porque, básicamente, la clase media-baja de Norteamérica no puede permitirse estudios superiores.

A pesar de que los inmigrantes crean más negocios y posibilidades de crecimiento que los ciudadanos en Estados Unidos, muy pocos, por no decir ninguno, alcanza un éxito destacable. ¿A que se debe esto? ¿No es Norteamérica la tierra de las oportunidades, donde cualquiera puede ser un David Edgerton (fundador de la franquicia Burguer King con apenas 25 años) o, aunque sea, un Harrison Ford?

El peso de doscientos años de capitalismo, de algunas políticas beneficiarias a las grandes empresas y de crecimiento económico han creado una clase superior de empresarios, dueños de poderosísimas corporaciones millonarias, que ahogan por completo las posibilidades de crecer de casi cualquier opción de competencia. Ningún servicio de comida rápida podrá plantar cara a McDonald’s, no podrá aparecer una empresa de automóviles que compita con General Motors, Ford, o las otras grandes compañías.

La única forma de triunfar ahora en Estados Unidos como empresario es explorar los nuevos campos tecnológicos (como hicieron los ejemplos recientes citados más arriba) y eso es imposible sin unos estudios universitarios de calidad. Dado que un año escolar en una universidad norteamericana puede llegar a costar entre 10.000 y 50.000 dólares, sin contar gastos de alojamiento, transporte y otras incidencias, resulta poco realista pensar que cualquiera, sin importar su clase social, puede llegar a triunfar económicamente en los Estados Unidos de Norteamérica.

El sueño americano no existe, ha muerto sepultado bajo el peso de las empresas multinacionales que no quieren competencia y que atienden a intereses intrincados y, en muchos casos, oscuros. América ya no es la tierra de las oportunidades, ni es una paraíso para los inmigrantes emprendedores. Las grandes ideas del futuro serán, cada vez más, llevadas a cabo en otros lugares donde las personas inquietas tengan más posibilidades.

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La caida de un Imperio

El Gobierno de los Estados Unidos camina sobre la cuerda floja y comete errores que, extrapolados en el tiempo, son idénticos a aquellos en los que incurrió el Imperio Romano justo antes de su caída. Sus políticas insostenibles unidas al déficit fiscal, a una insuficiencia presupuestaria crónica en materia sanitaria, a la inmigración y a los compromisos militares en el extranjero amenazan con provocar una crisis si no se toman medidas de forma inmediata, según ha advertido el principal inspector gubernamental de los EEUU.

David Walker, un funcionario federal que supervisa el gasto público y estudia las reclamaciones contra el Gobierno, establece paralelismos con el ocaso del Imperio Romano, y advierte que existen “destacadas semejanzas” entre la situación actual de los Estados Unidos y los factores que provocaron la caída de Roma. Entre ellos:”El declive de los valores morales y del civismo político en el país, las intervenciones militares en el extranjero excesivamente confiadas y sobre-extendidas y la irresponsabilidad fiscal por parte del Gobierno central”. La visión del Walker es muy relevante dado que es una figura no partidista a cargo de la Government Accountability Oficce, un órgano descrito a menudo como el brazo investigador del Congreso de los Estados Unidos.

En declaraciones al Financial Times tras la publicación de su informe, el comptroller general ha señalado que el desequilibrio fiscal que padece EEUU significa que el país está “en camino hacia una explosión de la deuda” (que en la actualidad ya se está sufriendo). “Con la jubilación inminente de la generación del baby boom, los costes de la asistencia sanitaria creciendo en espiral, las tasas de ahorro cayendo en picado y una creciente dependencia de los prestamos extranjeros, nos enfrentamos a riesgos fiscales sin precedentes”

Lo explicó Edward Gibbon hace más de dos siglos: “La declinación de Roma fue el efecto natural e inevitable de su grandeza inmoderada. La prosperidad alimentó el comienzo de la decadencia; la ampliación de sus conquistas multiplicó las causas de la destrucción; y cuando el transcurso del tiempo o algún accidente minó los soportes artificiales, esa estupenda construcción se derrumbó por la presión de su propio peso” (“Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano”.

Como se puede apreciar, EEUU ha pasado de ser la tierra de las oportunidades al Imperio en perpetua caída.

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Anti-Flag – Project for a New American Century

¡It’s a gut check of what you believe!

A Global Pax Americana
Neo-con, neo-fascist blue print – USA hegemony
Charlatan war hawks, untried, untrue
Celebrate and exploit tragedy
To steal away control

And it’s a gut check of what you believe
Will you stand up for democracy?
or a New American Century?
Endless…
Endless violence, endless hatred
Endless empire tyranny
Will you make a stand for human dignity?
Or never ending hate?

It’s a think tank, psycho and crazed
War profiteering membership – a world catastrophe
They’ve got a war plan that counts on you
to kill for their corporate empire
while they sit at home

And it’s a gut check of what you believe
Will you stand up for democracy?
or a New American Century?
Endless…
Endless violence, endless hatred
Endless empire tyranny
Will you make a stand for human dignity?

Are you going to…Fight Back!
Time to prove what you really believe
We gotta FIGHT BACK!
Until we win it all
We gotta FIGHT BACK!
Will you heed the call?
The Neo-Fascist race to war
The PNAC plan to rule the world

It’s a gut check of what you believe
Will you stand up for democracy?
or a New American Century?

Are you going to…

And it’s a gut check of what you believe
Will you stand up for democracy?
or a New American Century?
Endless…
Endless violence, endless hatred
Endless empire tyranny
Will you make a stand for human dignity?

Will you? Or never ending hate?



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